En un estudio realizado por Felisa Miceli, ex ministra de Economía de la Nación, se muestra que de esos 48.000 millones de dólares, el sector privado utilizó 25.800 para pagar deudas tanto en el exterior como internamente en la Argentina. ¿Realizó el Banco Central algún control significativo sobre la legitimidad y pertinencia de esa masa enorme de fondos, demandados en su mayoría por grandes empresas?
En 2022 presenciamos un salto enorme en la demanda de divisas para efectuar importaciones: se trató de un sobre-stockeo especulativo, en el que los importadores aprovecharon para arrebatarle muchos más dólares al Banco Central de los requeridos justificadamente por su actividad. ¿Cuántos miles de millones de dólares se fueron innecesariamente de las reservas, en un fenómeno que continúa aún este año? Misterio.