«Es el error usual: ponen categorías de «dirigentes» en la misma bolsa sin distinción cualitativa. No comprenden nunca la cualidad de liderazgo que especifica a Cristina y la coloca en otra categoría.
Creer que es equivalente la figura de Duhalde en relación a Menem, la de Néstor en relación a Duhalde y la de Kicillof en relación a Cristina, es no comprender la naturaleza del liderazgo de Cristina ni hacia adentro ni hacia afuera. ¿No se dan cuenta que la única proscripta y encarcelada durante años es Cristina? Esta diferencia es elemental.
¿Cuándo van a entender esto?: que Cristina sea un ser humano igual que todos y una dirigente no significa que no sea diferente en cuanto a que es la única que mantiene un vínculo emocional con una parte significativa de la población.
Que ese vínculo esté latente (a causa de la prisión y proscripción) no lo hace menos real. En las circunstancias menos esperadas puede aflorar de nuevo y desencadenar consecuencias políticas muy temidas por el establishment.» Oti
Un peronismo sin Cristina Fernández de Kirchner es una posibilidad latente, pero el proceso representa un desafío histórico, complejo y de profunda reconfiguración para el movimiento.
La viabilidad de esta etapa genera intensos debates internos y se divide en distintas corrientes de pensamiento y estrategias. Las dos posturas sobre la viabilidad La postura de indivisibilidad: Un importante sector del espacio sostiene que el kirchnerismo y el peronismo son inseparables. Para referentes diversos, solo algunos integrantes de La Cámpora, intentar un peronismo sin su figura es un error histórico, trazando un paralelismo con aquellos que intentaron crear un «peronismo sin Perón» durante la proscripción. La postura de renovación y autonomía: Otra facción, impulsada por gobernadores, intendentes del interior y sectores de la Confederación General del Trabajo (CGT), plantea que el movimiento debe superar el liderazgo vertical y las restricciones judiciales, abriendo el juego a «nuevas» figuras y prioridades.
Ejes de la reconfiguración peronista.
La reestructuración del Partido Justicialista (PJ) y la búsqueda de nuevos liderazgos se estructuran en torno a varias dinámicas clave:
Nuevos liderazgos: La necesidad de generar recambio generacional posiciona a distintos actores. El propio Axel Kicillof, Sergio Massa, y figuras del interior del país, intentan construir proyectos propios que capten un electorado más amplio y respondan al escenario político opositor.
Disputas internas: El reordenamiento del PJ tras los últimos reveses judiciales de la exmandataria ha provocado fricciones. La disputa se centra en cómo y quién debe tener el poder de decisión para el armado de listas electorales.
Modelo de país y alianzas: Mientras muchos dirigentes consideran vital descentralizar el espacio y armar una oposición más federal y moderada para volver a ser competitivo, para otros Cristina Kirchner hoy, es la realidad efectiva del «hecho maldito» del que nos hablaba John William Cooke en los años 60 y mantiene un vínculo afectivo latente con amplios segmentos de la población.
Vínculo que puede activarse en libertad y motivaron su intento de asesinato, luego apresamiento y proscripción como intento de supresión física primero y aislamiento político después por parte del bloque en el poder, mediante lúmpenes sicarios y lúmpenes judiciales. (*)
El miércoles 20 de mayo durante la presentación del libro «La gobernación de Eduardo Duhalde 1991-1999» en la Universidad Nacional de Lanús, el expresidente vivió un episodio tenso cuando familiares de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, asesinados el 26 de junio de 2002, lo increpó con cánticos vinculados a la Masacre de Puente Pueyrredón. En el video de apertura el asesinato de Maxi y Darío en contexto.