El poder de la imagen y la palabra es un tema fascinante que ha sido objeto de estudio y reflexión a lo largo de la historia. Ambas formas de comunicación tienen el poder de transmitir emociones, contar historias y comunicar ideas de manera efectiva. El poder de la palabra y la imagen reside en su capacidad para influir, comunicar y moldear la realidad. La imagen, con su impacto visual, puede transmitir información de manera rápida y efectiva, mientras que la palabra, con su riqueza semántica, puede construir significado, evocar emociones y generar cambios profundos. Ambas son herramientas poderosas que, a menudo, se complementan y potencian mutuamente. Veamos actuar la combinación de imagen y palabra en el caso de Cristina Kirchner, combinación que señalara en su alegato el Dr. José Manuel Ubeira en el marco del juicio por el intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner.
Hoy Bolivia elige. Se inscribieron diez partidos políticos, pero solo ocho llegan hoy, entre ellos el del presidente del Senado, el oficialista Andrónico Rodríguez, que ocupa el quinto lugar en las últimas encuestas, y el exministro de Gobierno Eduardo del Castillo, quien, con el MAS, no ha logrado superar el 2,1 % de intención de voto, lo que podría suponer la pérdida de la personería jurídica del partido gobernante. Hoy los bolivianos están llamados a las urnas para elegir al presidente, al vicepresidente y al Parlamento para el periodo 2025-2030, en medio de una fuerte crisis económica marcada por la falta de dólares, la escasez de combustible, el alza de la inflación que ha encarecido los productos de primera necesidad y las duras críticas al presidente Luis Arce y a la administración del MAS por el «fracaso del modelo económico». Una vez más, la transición hacia nuevos liderazgos parece haber fallado.
Un movimiento como el peronista, que nació para transformar la realidad material de las mayorías debe preguntarse si el eje central de la discusión económica pasa por el equilibrio de las cuentas públicas o si simplemente nos están corriendo el arco. Están imponiendo agendas mientras se deterioran de forma alarmante los ingresos de la población, la actividad y el empleo y se pretende transformar la matriz productiva hacia una con un sesgo profundamente extractivista.