El artículo «¿Quién gobierna Irán?» de Embajada Abierta explica la arquitectura institucional de la República Islámica, un sistema híbrido donde conviven órganos electivos con instituciones religiosas que concentran el poder decisivo. Su tesis central es que, aunque Irán celebra elecciones y posee un presidente, el centro efectivo del poder reside en el Líder Supremo y en un entramado de organismos que supervisan y limitan la competencia política.
Irán no es una democracia liberal ni una dictadura militar clásica. Es una república islámica donde las instituciones electivas funcionan bajo la tutela de una compleja estructura religiosa y revolucionaria que concentra las decisiones estratégicas del Estado. Comprender quién gobierna realmente el país exige mirar más allá de la figura presidencial. El sistema iraní puede entenderse como un régimen híbrido: incorpora procedimientos electorales reales, pero el pluralismo está fuertemente restringido por mecanismos institucionales que garantizan la continuidad del proyecto político surgido de la Revolución Islámica de 1979. La competencia existe, aunque entre actores previamente aceptados por el núcleo dirigente del régimen, lo que diferencia al sistema tanto de una democracia liberal como de una autocracia puramente personalista que tanto preocupa a occidente cuyas prácticas democráticas sujetas al Estado de derecho nadie puede discutir. ¿O se puede?
El artículo de Roberto Baschetti en la revista Kranear analiza el epistolario entre el líder revolucionario Mario Roberto Santucho y el filósofo Carlos Astrada durante la década de 1960. Las cartas, fechadas entre el gobierno de Illia y la dictadura de Onganía, revelan la coordinación logística, los proyectos editoriales y el debate sobre conceptos del materialismo dialéctico utilizado en la formación militante.
El artículo de Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate ofrece una lectura de la minería metálica que trasciende la dimensión estrictamente económica y la sitúa como uno de los ejes centrales de la disputa geopolítica contemporánea. Su tesis principal es que la transición energética, la digitalización y el rearme militar están impulsando una nueva carrera global por el control de los minerales críticos, en un contexto de creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.
Litio, cobre, tierras raras y cobalto ya no son simplemente commodities: se han convertido en recursos estratégicos cuya disputa redefine el mapa del poder mundial. Un análisis de Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate examina cómo la minería metálica pasó a ocupar un lugar central en la competencia entre las grandes potencias, mientras profundiza el extractivismo y las tensiones sociales en los países proveedores.