Se debe revivir «no una política marxista doctrinaria», sino un marxismo crítico y estratégico calibrado para la época contemporánea. Esta discusión destaca explícitamente la utilidad de dirigirse a las mediaciones, un término que, para Marx, se refiere a la reconciliación de fuerzas sociales opuestas. Cuestionar y desestabilizar los lugares del capitalismo contemporáneo en los que se han reconciliado o domesticado elementos contradictorios bajo el neoliberalismo. ¿O se ha perdido el gusto por la política revolucionaria?
«Hoy también tenemos una izquierda europea que no sabe exactamente qué hacer y el fascismo sí está avanzando. Lo vi en las calles de Madrid. Lo vi organizarse contra a mí, por latinoamericano, por mi piel café con leche, por ser de izquierda», dijo Petro durante una intervención en la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung durante su reciente visita a Alemania.
Ahora casi todos dicen que «la derecha es la rebelde», pero los años sesenta constitureron un momento que muestra que, intelectualmente, la izquierda pudo tener momentos de imaginación y radicalidad, de cuestionar verdades oficiales. Radicalidad no necesariamente quiere decir violencia. Pero sí quiere decir interpelación, sí quiere decir ruptura, sí quiere decir cuestionamiento.