La trampa del centro consiste en creer que la única alternativa a la extrema derecha es conservar el centro. Las elecciones alemanas de ayer muestran exactamente lo contrario: cuando el centro se convierte en administrador de un orden social en crisis, puede ser desplazado simultáneamente por la derecha y por la izquierda. La AfD crece donde transforma el malestar en nacionalismo excluyente; Die Linke crece donde transforma el malestar en conflicto social. El problema, entonces, no es solamente quién ocupa el centro: es quién consigue darle un sentido político al descontento de las clases subalternas.
La doble cita electoral en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental ha supuesto un duro golpe para el gobierno del canciller demócrata-cristiano Friedrich Merz, consolidando una profunda polarización en el país. Rusia concluyó sus primeras elecciones parlamentarias para renovar los 450 escaños de la Duma Estatal desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022.
En Rusia el partido oficialista del presidente Vladimir Putin, Rusia Unida, se perfiló nuevamente como el claro ganador en un proceso marcado – como ya es parte del folclore occidental – por denuncias internacionales de irregularidades, podios vacíos y la inhabilitación sistemática de la oposición real (como el partido liberal Yábloko). Belive it or not.
En el inicio el streaming «DEMOLIENDO MITOS». El Dr. Ezequiel Bistoletti en charla con el analista español Juan Antonio Aguilar sobre ambas elecciones.
La deuda es el corazón del ajuste. El Presupuesto 2027 no distribuye recursos: los concentra. Mientras se recortan salarios, jubilaciones, obra pública, universidades y políticas sociales, el Estado garantiza la renta del capital financiero. El superávit fiscal aparece así como lo que realmente es: una transferencia de riqueza desde las mayorías hacia los acreedores. Detrás de la batalla por el déficit se libra una disputa de clase: quién paga la deuda y quién vive de ella.