Estos 50 años del último golpe militar para implantar el modelo geopolítico social y económico que hoy despliega el actual gobierno nacional coinciden con el desarrollo de una nueva Shoá, el genocidio del pueblo palestino, ejecutado y defendido por muchos de los y las que ayer fueron víctimas directas o indirectas del nazismo y el silencio cómplice de millones.
No es novedad, acá también sucedió a partir del año 1976 y sucede hoy bajo la forma de negacionismo.
Revisamos los efectos actuales del terrorismo de estado, las transformaciones sociales que supuso entonces el golpe genocida que, bajo el formato dictatorial, secuestró, torturó, asesinó a amplios sectores ciudadanos y clausuró el ejercicio de la democracia cercenando también todo derecho a los opositores en los ámbitos gremiales, culturales, y políticos con complicidades civiles muy notorias.
Al respecto, en el video de apertura, Victoria Basualdo, historiadora, investigadora del CONICET y referente en el estudio de la relación entre poder económico y dictadura analiza la participación de sectores empresariales en el terrorismo de Estado, la represión en los espacios de trabajo y el impacto sobre el movimiento obrero.
En la entrevista concedida a NODAL, Basualdo reflexiona sobre las transformaciones del capitalismo durante ese período, las continuidades que llegan hasta el presente y los debates que abre la actual coyuntura política y económica en Argentina y la región.
Desde Ámsterdam hasta Detroit, los ataques contra sinagogas demuestran cómo las guerras y la retórica de Israel están afectando a las comunidades de la diáspora.
Es claro que Javier Milei, un panelista de televisión con raptos de furia y vocabulario limitado, cuya principal característica era la diatriba contra el Estado y la economía de bienestar, llegó al gobierno avalado y financiado por el capital local (léase Héctor Magnetto del grupo Clarín; Eduardo Eurnekian, en ese entonces grupo América, luego vendido al tándem Manzano-Vilas; y Paolo Rocca del grupo Techint), que propiciaba y propicia la erosión del modelo de defensa del mercado interno, la progresiva distribución del ingreso y el derecho laboral.