Cuando en 2003, Peter Thiel fundó Palantir Technologies, lo hizo con la ambición de crear una herramienta tecnológica capaz de abordar problemas de seguridad global. Lo que no anticipaba Thiel-cofundador de PayPal, que alguna vez habló de la importancia de “reducir el terrorismo mientras se preservan los derechos civiles”-era que, dos décadas después, Palantir se convertiría en una de las empresas de tecnología más prominentes de los Estados Unidos, con el gobierno federal como uno de sus mayores clientes junto al gobierno Israelí, como es bastante obvio.
El político fascista convierte la palabra “fascista” en un improperio con un propósito: deshistorizar ese poder y por lo tanto inhibir la comprensión de su comportamiento para obturar la alternativa política del campo de la emancipación: la revolución.
Como hemos sostenido en estas columnas desde hace casi una década, la “Tercera Vía” está agotada. La búsqueda del centro político se convierte en una trampa que erosiona la identidad y, con ello, la representación electoral. Las últimas elecciones en Extremadura, España, anticipan el rumbo que probablemente siga el actual gobierno del PSOE. La alternativa viable es consolidar un polo propio, sostener la unidad en torno a un programa popular-democrático y apartarse de la agenda del FMI y del sector financiero. La lección es clara: las mayorías no se construyen renunciando a los valores propios, sino atrayendo al centro desde una identidad firme y coherente con la historia de la fuerza; cuando esto no ocurre, esas experiencias suelen ser la antesala del desembarco de la ultraderecha en el Gobierno.