Parece que no puedo afrontar los hechos.
Estoy tenso y nervioso y no puedo relajarme.
No puedo dormir porque mi cama está en llamas.
No me toques, soy un verdadero cable con corriente…
Hace tiempo que están sonando las alarmas: hablan del capital habilitan el daño, legitiman el alarde y la celebración de la crueldad. Profesan el éxito de la fuerza, de la guerra, de la virilidad. Cultivan el ensañamiento contra las debilidades sucias, feas, malas, mendigantes.
Los imperios no caen como árboles derribados. Por el contrario, se debilitan lentamente a medida que una sucesión de crisis drena su fuerza y confianza hasta que de repente empiezan a desintegrarse. Así ocurrió con los imperios británico, francés y soviético; así ocurre ahora con la América imperial.