En su libro Si Auschwitz no es nada, la filósofa italiana Donatella Di Cesare examina las formas en que el negacionismo pretendió rechazar la existencia del Holocausto, invirtiendo la relación entre víctimas y verdugos y produciendo la tesis de la «conspiración judía mundial».
En esta entrevista, examina las nuevas formas de negacionismo, ligadas a la emergencia ambiental y a la crisis migratoria, y explica cómo se relacionan con las nuevas teorías de la conspiración y con el ascenso de las extremas derechas. En las referencias al píe, observamos las formas extremas y sutiles del negacionismo autóctono, centrados en la figura de Rodolfo Walsh.
Entendiendo que el gobierno muestra un buen comportamiento fiscal, a pesar de las inclemencias climáticas, el Gobierno podría esperar que el FMI otorgue un cambio en las metas establecidas por el programa. Lo contrario es económicamente insostenible, insoportable socialmente y electoralmente MUY complejo.
“El gasto público en investigación se ha reducido como una fracción del PIB y su composición se ha desplazado hacia los créditos fiscales y el apoyo a las empresas. Las tecnologías transformadoras del siglo XX, como los antibióticos, los sensores, los motores modernos e Internet, tienen las huellas dactilares del gobierno por todas partes. El gobierno financió y compró estas tecnologías y, a menudo, estableció la agenda de investigación. Esto es mucho menos cierto hoy”. Ya en tecnología avanzada , el Estado no define como en el siglo pasado, le pese o no a Mazzucato. Estamos peor.