La noción de “bloque histórico” de Antonio Gramsci excedía el concepto de una alianza coyuntural de distintas clases sociales. Conceptualizaba el armado de un sistema donde la materialidad económica estaba en los cimientos de la estructura. A partir de allí, se construye a lo alto con las columnas de la cultura, las vigas de la política y los ladrillos de las instituciones. Todo un edificio unido con el cemento de la ideología, en particular la ideología jurídica, base narrativa de la dominación. Así nacía una superestructura, que conseguía dominar a la sociedad de su tiempo a través de la hegemonía.