Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín…
Llueve sobre el puerto, mientras tanto, mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación…
Anclas que ya nunca, nunca más han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar…
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la botella del figón…
Insistir con nombres propios es un necesidad segunda, que requiere primero garantizar un programa y el respaldo de Cristina Kirchner al candidato. La única indicación explícita, el transvasamiento generacional como marco de selección. Todo lo demás, humo. Del malo. Lo de siempre.
¿Por qué la gente no hace lo que corresponde? ¿Cómo es que los jóvenes del conurbano votan a Milei? ¿Acaso nos atraen nuestros verdugos? ¿Por qué la sociedad no actúa con una racionalidad cartesiana? Preguntas inquietantes, respuestas parciales, lecturas necesarias. Aquí hay una. Duele, pero ¡Proceda!